29/1/08

BREVE RESEÑA DEL PASO DE X POR LA COSTA ATLÁNTICA

Hacía varios años que no tenía la posibilidad de vacacionar durante el verano debido al cumplimiento de mis obligaciones proletarias, pero este año satisfice mi berretín de burgués complacido y traslade mi existencia hacia la costa bonaerense. Allí encontré lo que cabría esperar: sanguches arenosos, jovencitas procaces, vendedores de churros, salones de jueguitos electrónicos, hippies trenza macramé, pajarones presumiendo con el ruido de su motito, y un largo etc, que seguramente la gran mayoría de Uds. ya conoce, en mayor o menor proporción. He aquí algunos de los detalles, que con certeza juzgaran nimiedades en el vasto Oceáno de las Aventuras Veraniegas que en oportunidad alguna los habrá tenido como protagonistas.

ENCUENTRO 1
En la playa me crucé con el Perro Sedentario, quien se encontraba leyendo un grueso ejemplar de “Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit” y practicando nudismo escudándose en que la gente lo confundía con un perro cualunque de esos que andan por ahí hinchando os ovos. Aunque esto le jugaba en contra, ya que cada dos por tres su lectura se veía interrumpida por un pelotudo que le ofrecía ir buscar una pelotita de goma o le convidaba restos de los sanguches que preparó alguna obesa tía (cualquier balneario que se precie de tal tiene dos o tres gordas con malla negra enteriza entre sus habitúes las cuales siempre son tías de alguien).


A MÍ Y A CHAPLIN
También pude comprobar que la Ley de Chaplin* me siguió hasta la costa.
Mientras jugaba feliz, como un niño de nueve u once años tratando de resistir el embate de pequeñas olas, con cara de desafiar un Tsunami, de entre las aguas surgió un pez plateado con una inusitada fuerza, el cual dio de lleno sobre mi carrillo como cachetazo proveniente de la mano del Roña Castro o boxeador similar en kilaje, dejándome al borde del K.O. ¿Cuántas posibilidades hay de que nos pase esto encontrándonos a pocos metros de la orilla? Por favor, si a alguno de ustedes le sucedió algo similar o saben de alguien al que le haya ocurrido por favor no duden en hacérmelo saber. Me hará sentir mejor; la desgracia se hace menos pesada si se la comparte.

ENCUENTRO 2
Fui a tomar algo a un bar ubicado en la playa. La reiterada ingesta de jugos de naranja me obligo a ir al pintoresco baño del lugar y hacer “lo primero”. De repente un peculiar rostro abrió la puerta. No era otro que el inigualable Diego Capusotto. Yo acaba de sostener mi miembro entre mis dedos asi que considere que saludarlo y estrecharle la mano no era la más acertada de las opciones. Me lavé las manos y me fui sin ademán alguno.
Capusotto. Hombre cuya labor artística ha influenciado de manera innegable mi sentido del humor. Es por eso que este cruce constituyo una sonrisa luego del incidente del pez.

KITSCH DEL VERANO
Descubrí un muñeco que intentaba parecerse a Homero Simspon en la vidriera de una regalería y se lo lleve a mi sobrinito de regalo. El pequeño granuja me lo arrojo por la cabeza al grito de ¡Esto es el Barrio Chino!
AUSENCIA EXTRAÑA (Y EXTRAÑO)
Observando la legión de vendedores que recorrían las playas ofreciendo anteojos, bandanas, sanguches, barriletes, helados, gaseosas y churros rellenos hubo algo que me intrigó. Una ausencia inquietante, un pregón que no escuché, una campana que no sonó. ¿Dóndé están los vendedores de barquillos? ¿Qúe paso con estos señores que combinaban el dulce de leche con la timba? Muchos se llenaran la boca hablando del Casinos, de pares y nones, de colorado el treinta y seis. Todo eso palidece ante el vértigo de girar la rueda de los barquillos. ¿Qué nos deparará la suerte? ¿Dos o seis obleas? Algunas cosas solo están reservadas para hombres de espíritu templado. Al apoyar la cabeza en la lona, el sol me cocinaba la cara, el viento era alivio y esperanza de susurros ¡Hay barquillo! ¡Hay barquillo!

DENUNCIA
Quiero denunciar públicamente a los dueños y poseedores de la concesión de las maquinas de peluches. Intente en vano hacerme con algún bicharraco de esos más de una docena de veces. Un pibe, canchero, me dijo que me olvidara, que las pinzas no ejercen la suficiente presión como para agarrar los muñecos. Tuve suerte en que me avivara, ya llevaba gastados veintitrés pesos en atrapar una foca de color gris ratón. Ahí tome conciencia de que estaba siendo estafado. Mi buena fe había sido defraudada, jugaron con el último vestigio de inocencia infantil que me quedaba. Pensé entonces en iniciar una demanda pero mi esposa me convenció de que un juez la rechazaría por mi condición de “pelotudo”. Me termine comprando una foca parecida, pero de mejor calidad, a doce pesos.

Estos son algunos de los pequeños detalles que se entrelazaron para dar forma a mis pequeñas vacaciones, extenderme más sería aburrirlos (más). Le estrecho mi mano a todo aquel que haya llegado hasta aquí, diciéndole que no se preocupe, que me lave las manos.
X


*Ley de Chaplin: Esta antiquísima ley, cuyo autor se desconoce, establece que el Universo está empeñado en presentarnos ante sucesos o hechos estadísticamente improbables individualmente pero de frecuencia proporcionalmente inversa en conjunto.
Ej: Estadisticamente a casi nadie se le ha caído un piano en la cabeza, sufrido el impacto de un pez que salta del agua en el rostro o recibido el mismo número de documento y nombre que otra persona nacida el mismo día que ella. En cambio no es de extrañar que encontremos una persona que haya sufrido una sucesión de infortunios similares en incredulidad e improbabilidad estadistíca.
No hay que confundir esta arcana ley con la ridícula (y moma) Ley de Murphy

16/1/08

El Asenino 2: La llamada de Paulo


“El asenino 2: La llamada de Paulo”, es el segundo corto en la historia de la productora Una Fuerza producciones. De un minuto de duración, la historia narra un nuevo ataque del asenino (Paleta) a 2 amigos (Murdock y Gordilas), durante un corte de luz en un pasillo de edificio. Para sorpresa del espectador, la llegada de Tartaruga Paulo a la escena, le da una vuelta de tuerca digna de un “Quedishu?”.

El film fue grabado durante el mes de enero de 2008, durante un verdadero corte de luz, lo cual entrega un toque de triste actualidad, que combinada del absurdo del género, nos hace reflexionar sobre el estado de salud de los protagonistas.

Grabada íntegramente con cámara digital de fotos y unas linternas improvisadas, el film logra convertir las falencias técnicas, en el clímax apropiado para el desenvolvimiento de la historia.

El director del film Dieggae dijo, “No creo que sea una obra de arte ni nada que se le parezca, pero creo que vale la pena gastar un minuto de nuestro tiempo en vez de hacer un zapping sin sentido por canales en que jamás nos detenemos”.

Este es el segundo corto de la productora, el anterior “La llegada de Paulo”, ha sido visto por casi 300 personas alrededor del mundo, a través del famoso portal de Internet youtube.

Consultado sobre la existencia de la primera parte del asenino, Cristo, uno de los responsables de “Una Fuerza producciones”, afirmó: “No se sabe exactamente el paradero de esa filmación. Estamos seguro que se perdió por el barrio de Floresta, pero no creo que nadie lo vaya a subir a la net, ya que no nos parecemos en nada a Wanda Nara, ni hacemos sus actividades bucales”.

29/11/07

El saqueo a la fiambrería (parte 2) - Quedishu? N°3

Continuación de la Quedishu? safe mode (sino la leiste dale el click acá)

Elige tu propio embutido!!!

1) Si considerás que la desaparición de Ricardo es producto de una maniobra heroica lee esta página, sino salta a la otra.

….Mientras quien decía ser Luisa L se acercaba a Carlos, Ricardo se había escabullido debajo del mostrador para poner en marcha su plan maestro. Él, más que nadie, conocía la verdadera identidad de Luisa L y bastaría con una sola señal para poner en marcha la defensa del local.
Arrodillado sobre el mosaico sintió como un hilo de saliva se deslizaba sobre su tobillo adolescente, parecía como si esa sensación le hubiere hecho recordar que todavía conservaba ese hediondo salchichón añejado, en pésimas condiciones, que ofrecía a los clientes que preferían al fiado como forma de pago. Al desenvolver el papel de diario que cubría al embutido, un olor intolerable se apoderó del ambiente.
Ramón: - Carlos!!! Por dios, ese fuiste vos, podría reconocer tu olor aunque estuviera abajo del agua

Carlos: - Por favor, ya no puedo tolerarlo. A ver preciosa, acompañame a la pieza.

La joven en silencio y conservando la calma comprendió el mensaje que Ricardo le había enviado en forma odorífera.
Carlos: - A ver, viejo desdentado, llevame a la pieza!
El gallego, atemorizado entre arcadas, los dirigió a esa humilde habitación donde solía descansar entrada la tarde. Era un cuarto pequeño empapelado por una gran variedad de posters, se podía encontrar desde los últimos campeones de físico culturismo de Nueva Pompeya hasta una foto de Arnaldo André. Todo elegido acorde al andrógeno gusto de Ricardo.
Carlos sentía que la suerte estaba de su lado, no solo estaba robando una importante suma de dinero, tenía casi lista la picada para la noche, sino lo mas importante… estaba a solas por primera vez con una señorita a pesar de sus 45 años y ella parecía estar entregada.
Luisa L le acariciaba la cabeza mientras despedía al Gallego afuera de la habitación, paso seguido cerró la persiana y lentamente comenzó a desprenderse sensualmente la blusa mientras Carlos la aguardaba obnubilado sentado sobre el catre.

Ricardo se incorporó esbozando una mueca de felicidad.
Ramón: - Dónde estabas baboso?
Ricardo: - Perdón, guapetón, es que me había resbalado. Te puedo hacer una pregunta, sweety?
Ramón: - No veo la hora de irme para no escuchar esas palabras tuyas, espero que mi amigo haga las cosas rápido. ¿Qué querés saber asqueroso?
Ricardo: - A tu amigo le gusta la Sopressatta?
Ramón: - Ehh? Por qué?

Carlos: - Ahh! No, por dios, porque a mí Mugdgd (ruidos guturales)… Silencio.

Lagos de vómito inundaron el suelo, Carlos permanecía en la cama con la mirada perdida, atónito, mientras de fondo sonaba cálidamente la canción The Crying game .

Quien decía ser Luisa L no era ni más ni menos que el Sargento Leopoldo Luís García en un día de franco, quien cumpliendo su deber no tardó en apresar a la banda, pero por caerles simpáticos no los detuvo. Ambos partieron por donde vinieron y se fueron con las manos vacías, salvo Ramón que mordisqueaba un retazo de paleta. En lo que respecta a Carlos, nunca más volvió a llevarse un Salamín a la boca.


2) Si considerás que la desaparición de Ricardo no es Producto de una maniobra heroica esta página es para vos.

Mientras quien decía Ser Luisa L se preparaba para ser saqueada por Carlos, Ricardo, entrado en pánico, se escondió tras el mostrador abrazando el frasco de pickles. Sosteniéndolos, se le ocurrió una idea que podía salvarlo.
Mientras la joven era conducida hacia las heladeras Ricardo tomó un pickle y lo mordisqueo moldeando la forma de un murciélago, tal como el emblema que llevaba Alfred en su llavero, al tenerlo listo lo puso sobre una indispensable linterna que cabía tanto en el bolsillo del caballero como en la cartera de la dama (frase que recordaba de un vendedor de subte). Su plan era realizar una suerte de señal que fuera decodificada por el Joven Bruno Diaz para que este acudiera con ayuda a la despensa.
En la calle el semáforo rojo puso momentáneo fin a la marcha del BMW conducido por Alfio.
Milo: -Estimado Alfio, creí que la Batiseñal sólo se podía encontrar en Ciudad Gótica.
Alfio: -A qué se refiere, doctorado amo?
Milo: Mira a tu izquierda
Alfio: Ahhh! Qué asqueroso, ese no es más que el baboso Ricardo Tapia que aprovecha a llamar a su amigo Bruno a pasar ratos de intimidad cuando el Gallego se dormita en esa pieza que tiene al fondo…
Milo: Interesante forma de comunicación, interesante.
Al tornarse verde nuevamente la luz del semáforo el BMW desapareció dejando una leve estela de humo.
Caminaba por la calle Ryu, quien ya había dejado la pelea callejera y se dedicaba a la venta de pilas de origen chino. Tanto él como sus clientes sabían que la calidad de las mismas eran deplorables, pero afortunadamente se vendían solas.
Al contemplar esa tenue luz que irrumpía desde el interior del local decidió entrar a probar suerte.

Ryu: -Buenas tardes señoras y se….

Enseguida comprendió lo que estaba sucediendo, nada podía hacer,

Carlos: -Quieto ahí! Chinín, ya sabés lo que es esto así que obviame todas esas frases. De dónde te tengo a vos?
Carlos se rascaba la cabeza como si ese frote le fuera a clarificar la memoria.
Ramón: -Charly! Qué paso? Quién vino?

Al acercarse se topo con el actual vendedor de pilas.

Carlos: -Reimon, no le vez cara conocida a este?
Ramón emocionado hasta las lágrimas se acercó al vendedor, lo toco como si no fuera de carne y hueso, quería asegurarse que no era un holograma.
Ramón: -A vos te debo mi felicidad, vos me hiciste crecer papá! Yo con vos salí campeón! Qué haces por aca?... quedate un ratito.
Carlos: -quien es este de la túnica blanca y Binchita de Rambo?
Splinter: Es Ryu el del streer Figther
Carlos: En serio? Qué hacés genio, a ver mandate un abuquet!
Ryu:- No, ya fue eso
Ramón: -dale, ponete las pilas.
Todos en el almacén se emocionaron y se acercaron al nuevo visitante.
El robo había pasado a un segundo lugar, era hora de inmortalizar este momento y qué mejor que hacerlo con una picadita.
Carlos: -a los pibes lo seguís viendo?
Ryu: sí, a algunos sí
Ricardo: -Dale mashito, llamalos a comer.
En 15 minutos el gallego se cortó unos fiambrines, variedad de quesos, todo menos sopressata, porque se uso en capitulo anterior, y en lo que quedó de la tarde fueron cayendo al llamado de Ryu: ken, quien ahora se dedica a la compra/venta de celulares; Blanka, que es electricista; Guille, que maneja un taxi turno noche y Dalsim, el que se estiraba, que ahora está viejo y perdió elasticidad y ya no tiene ninguna gracia.


Milo

5/11/07

La siesta (por Richi)

Me encuentro momentáneamente sin ganas de escribir, no sólo por la fatiga de mi diestra, sino también, la más pronunciada de mi cerebro. Sin embargo, el suceso que me propongo relatar no merece olvidarse. Por lo tanto lo voy a referir a continuación: a eso de las tres de la tarde gozaba yo de mi siesta habitual, cuando un ruido fuera de lo común despertóme con la consiguiente inquietud. Aun despabilándome, busqué la fuente del estrépito que semejaba un disparo de arma de fuego. Trepé la pared lindante con el patio del vecino y, al asomarme, topé con lo increíble. Sí, lo que vi era poco creíble: sobre una tarima se había llevado a cabo un duelo a pistola con la resultante de un occiso. Y, como si esto no llamara la atención, un grupo numeroso de personas estaban presentes y, en una actitud incomprensible, aplaudían y vivaban al vencedor que pudo apretar primero el gatillo. No sé cuál fue la causa seguramente importante que llevó a esta gente a batirse a duelo. Tampoco encuentro un motivo para la reacción de la gente presente en el lugar. Luego de esconderme y volver a mi casa por temor a una represalia en caso de ser sorprendido, reanudé mi siesta ya con la idea de estampar en papel la secuencia de la cual me fue dado ser testigo.*

*Esto fue escrito por un idiota que vivía en un teatro