11/9/11

La anécdota en la educación: algunos lineamientos para el desarrollo de ñam

Hay diversas maneras de aprender. Hay diversas maneras de enseñar. La educación puede desarrollarse en ámbitos y momentos muy variados. Puede volverse una rutina tediosa y agobiante. O no. Siempre estará abierta la puerta al mundo en que todo Quedishu? se mueve como una Legrand en la mesa. Sí señores, hay un lugar para la anécdota en la escuela. Quién no ha recordado hasta las lágrimas algunos de esos momentos inolvidables de la secundaria (consúltese en el comité editor: “clase de rastafarismo” o “ponga”). No olvidemos la instancia de formación universitaria, donde siempre habrá espacios para momentos como el siguiente:

Docente: “… entonces cuando lleguen a una escuela pueden consultar con el E.O.E., para…”


Alumno: (en voz baja a la compañera de al lado) “ja! Eoe, salchichas con puré…”

Compañera: (mirada de incredulidad)

Docente: “querías agregar algo…?”

Alumno: “sí! Le decía que E.O.E me recuerda a EOE, salchichas con puré, jaja”

Docente, resto de los alumnos: silencio y miradas atónitas, excepto quien relata.

Pues bien, cuando el recorrido se acaba y uno llega del otro del mostrador –o del escritorio- la cosa presenta nuevas características. Pero la anécdota siempre está al acecho. Un buen Quedishu? sabrá aprovechar la oportunidad. Ejemplificaré.

Situación 1: residencia, aún estudiante del profesorado. Primera clase que debía dar junto a mi compañero de prácticas con todo lo que ello implica (nervios, inseguridad, ansiedad, etc .etc.). En la esquina del colegio el tufillo que indica que “algo va a pasar” –esta sensación podrá desarrollarse en otro artículo de limpieza, pero es una verdad científica- flotaba en el aire. Chicos y chicas vestidos con disfraces llamativos, bombos, porras de colores aplaudían y cantaban. Una vez esperando en el pasillo, fuera del aula, oímos de pronto un estruendoso ritmo de murga que comenzó a copar el aire. Justo el día en que quien suscribe daba su primera clase, quinto año hacía su “vuelta olímpica”. Dicho festejo se desarrollaba paseando por todos los pisos del colegio y, por supuesto, ingresando a cada uno de los salones. Desde ya, la mañana era larga, pero todo tenía que suceder cuando nosotros estábamos dando la clase.

Lo que sigue puedo resumirlo con la profesora que nos cedió el espacio de su clase para las prácticas apoyada de espaldas a la puerta y 20 pibes del otro lado forzando para entrar. Una vez adentro, papeles volando por el aire, chicas gritando y bailando murga arriba del escritorio y un pibe de anteojos negros y camiseta de Racing que tocaba el redoblante y con uno de los palillos me señalaba y me gritaba “Ey! no te olvides de decir lo que pasó en Ecuador eh?”. Ese día le hicieron el golpe a Correa. Una vez que salieron del aula la murga continuó sonando en el patio del colegio. De ese modo transcurrió nuestra primera clase.

Situación 2: primer día de clases como docente, ya con un curso a cargo. La clase era el lunes de 17:30 a 18:30. La semana anterior había sido feriado de carnaval, por lo que aún no habían tenido ningún lunes. Desde la dirección observaba a los chicos del curso con el que tenía. Se hizo la hora, sonó el timbre y mis ojos vieron que los chicos salían del aula, pero con las mochilas puestas. Como sabiendo a quién tenía enfrente (para otra futura nota queda flotando la percepción de la gente común cuando un Q? anda rondando, ¿hay algo que identifica a este grupo social?), la preceptora justo veía unos horarios y hablaba con otros docentes, por lo que no vio a los chicos salir ni escuchó con atención mi tímido y risueño “… me parece que se van…”. El timbre sonó, pero los chicos no volvieron del recreo. La directora llegó y me encontró en la dirección. Riendo señalé el aula y le dije: “se fueron”; incrédula miró al salón vacío de chicos y me respondió “no, ¿en serio?” y agarrándose la cabeza agregó “ ¡uh perdón! no les avisamos que hoy tenían que quedarse!”; a lo que no vacilé en responder “jajaja, no pasa nada, queda la anécdota”. Y así volví a mi hogar luego de mi no inicio profesional, pero con una nueva anécdota en mi haber.

Mi experiencia no es vasta aún, recién comienzo a desandar este camino de la enseñanza. Pero ya he aprendido la importancia de la anécdota. También vale como recurso didáctico, claro, quién no ha llevado Quedishu? para trabajar en el aula, o ha gritado en la primera clase, mientras saltaba con un puño en alto “arte, arte, arte, para liberarte”, invitando a los estudiantes que quisieran a hacer lo mismo. Para la segunda parte del año queda flotando la propuesta de tomar como objeto de estudio las superproducciones Q? que tienen como protagonista a Paulo. La idea es trabajar la saga completa. Para ese momento puede convocarse un panel de ñam para desarrollar junto a batah y beteh un debate en vivo.

Eso es todo amigos, no duden en dejarse llevar siempre y en todo momento por los vientos de la anécdota. Todas nuestras prácticas deben enmarcarse en nuestro proyecto superador: mandar cualquiera es el horizonte revolucionario que no debemos perder de vista. Salud.


Profesor Panck, en Q9

26/8/11

Crónica de una cursada “cu”

Uno arranca una materia en la facultad y medianamente sabe los pasos que ha de seguir sea en el cuatrimestre, sea a lo largo de un año: uno o dos parciales, algún trabajo práctico, reírse más o menos, insultar más o menos, y mala sangre. A grandes rasgos ES lo que sucede. En el CBC, en el primer año y en el último. Siempre suele ser así. Pero en esta aparente naturalidad en el desarrollo de toda cursada, todo puede cambiar, romperse, estallar. Tal vez alguno de ustedes, queridos lectores, hayan experimentado una sensación similar, si no exactamente igual. He aquí el me-ollo de la cuestión.

Como en el 75% de las materias, se nos instó a formar grupos de trabajo. Hasta ahí, la cosa sucedía dentro de los monótonos causes de la normalidad. Pero no, esta vez no iba a ser lo mismo. Debido a un extraño designio de las fuerzas del mal, del azar, de la cara de La-rreta o de la compota de Mauricio, la genial idea de las docentes fue nombrar a cada grupo con una letra del abecedario. Creo que a esta altura un grupúsculo de entre ustedes ya sabe o intuye cómo continúa la historia: quien escribe el presente artículo, junto a sus desgraciados compañeros, tuvieron la desdicha, mala suerte, sal, infortunio, fatalidad, de ver la letra que nominalizaba a su grupo: no era una ese, ni una a, ni una erre, era la gorda y poco agraciada letra “Q”. Sí señores, fui parte del grupo Q de mi materia. Desearía con el corazón y las ro-dillas que aquí finalizara esta mala crónica. Pero aquí comienza. Después del sms de rigor al perro sedentario informado la mala nueva, comenzó a asomarse una peligrosa tempestad en mi apacible cielo universitario.

Uno de los trabajos a desarrollar era un proyecto de investigación del que se iban haciendo entregas periódicas a las docentes, quienes devolvían con correcciones. En eso andábamos, los desdichados Q-boys. Quien les escribe fue encargado de enviar una de las entregas a las profesoras, que eran dos. La genialidad es en realidad una terrible pelotudez de magnitudes considerables, que pudo haber complicado mi recorrido posterior: en la carátula del trabajo, que llegaba a las docentes -así como a mis compañeros de toda la cátedra-, mientras hacía el trabajo dejé escrito el nombre de una de las profesoras y la otra, como no lo recordaba, coloqué “la otra”, cosa por supuesto que debía corregir antes de enviar. Pero no lo hice, y así lo recibieron. Es decir, enviamos un trabajo académico en el que decía “Docentes: Laura “Ñam” – “LA OTRA”. Quien se anime a no considerar lo anterior una actitud 100% quedishu? que arroje la primera vuvuzela.

Después del primer cimbronazo, asignado inmediatamente por quien escribe a la fatídica consonante que nombraba el grupo, el cuatrimestre continuó. Llegó el momento del “trabajo integrador”, que desembocaba en la promoción directa o el final. Con un siete, quien les habla promocionaba la materia. Pues no. Cinco fue la desgarradora respuesta. Lejos de ser un brillante estudiantes de Cs. Sociales (a partir de diversas anécdotas, un integrante de la revista podrá dar cuenta de ello, cargo en mi haber junto a él, el orgullo de haber recibido como devolución de un trabajo la definición de “pasquín anarko punk humorísitico”); vuestro enunciador se las había arreglado para promocionar todas las materias de la carrera que no tienen final obligatorio. Siendo parte del grupo Q, la cosa no iba a ser tan fácil. La amarga noticia del cinco, por supuesto, llegó en un contexto viciado de cosas quedishu?: un asalto organizado en la comisión para despedir la cursada, papas fritas, gaseosas, chi-zitos, mi cinco sobre la mesa y lo mejor, el titular de cátedra con una bolsa con 3 kilos de mandarina en una de sus manos. Pocas cosas quedarían por agregar.

Lamentablemente las hay. Como mencioné antes, quien escribe, estudiante que pertenece orgullosamente a la media de mis queridos compañeros comunicacionales, se las había arreglado también para sortear con éxito esa bella y nefasta experiencia de los finales: nunca había desaprobado uno. Pues bien mis amigos -y por si quedaba algún tipo de dudas acerca de la influencia del innombrable grafo en mi camino por la materia-, el triste, pero esperable resultado, un vacío y gris DOS. Sí señores y señoras. Aunque lejos de mí las cábalas y las explicaciones metafísicas de las prácticas sociales: ¿queda lugar después de lo expresado para no relacionar el bochornoso recorrido por la cursada y la consonante con que comienza el nombre de la revista y que coincide con la letra de mi grupo en la materia? Aclaro que mis compañeros, ambos conocedores de promocionar materias, tampoco lograron hacerlo esta vez y ambos marcharon al final.

Queda en ustedes vuestra profunda reflexión, la propia ya está hecha: cuanto más lejos de una “cu”, mejor.

Por Sensible de Bar en Quedishu? Número 10

9/7/11

Hacia la derecha siempre!

Documento exclusivo Q: Un estudio de la Universidad de Mutah, en Uganda, asegura haber encontrado “el gen del viraje”. Según informó el Dr. Daher Abatah - Especialista en Genética y Criminología- la investigación demuestra que una red neuronal ubicada en zonas aledañas al lóbulo frontal, se activa entre los 26 y 29 años de edad, y es la responsable de los cambios de conductas que llevan a las personas a un “maduramiento” repentino sobre la visión de lo que la sociedad debe ser y el orden preestablecido.

Según explica Abatah: “este enjambre neuronal comienza a hipertrofiarse a la tierna edad de 18 años, entrando en franca competencia con oleadas hormonales subversivas (sic), aparentemente relacionadas con la actividad gonadal.

Es así como se desata una lucha que irremediablemente lleva a la declinación de dicho influjo revolucionario dando paso a insidiosos cambios conductuales, así como de índole político-ideológicos, que se pueden reflejar en la apetencia por gustos tales como viajar en taxi con radio 10 de fondo, ver el partido desde el sillón de la casa o elegir cervezas de envase verde”.

El extraño estudio cuenta con más de 300 páginas que son casi inentendibles para el ciudadano común pero brinda un extenso anexo de investigación microsociológica que confirmaría esta lógica de pensamiento. Un interesante caso fue registrado en nuestro país el año pasado durante el conflicto que derivó en las tomas de los colegios secundarios por parte de los alumnos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según el muestreo analizado durante los últimos 5 años, más del 85% de los encuestados -en el rango de los 26 y 29 años- consideró “que los pibes no tenían ganas de ir a estudiar”, mientras que el 13% restante consideró “oportuna” la toma para oponerse al gobierno de Macri. Sin embargo, respecto a la misma metodología realizada en las facultades de Ciencias Sociales y Filosofía y Letras de la UBA, estos mismos la consideraron “innecesaria” y como “un obrar nefasto de esos zurdos que siguen razonando a niveles base-superestructura”.

“Lo interesante de este estudio fue que en años anteriores los encuestados poseían o un perfil más revelde-anti todo o de indiferencia sobre las consignas. Es extraño como esta brecha se fue uniendo y con una tendencia a la uniformidad”, explicó Abatah.

Otro ejemplo revelador, tomando como referencia sondeos de opinión de la consultora PPSS (Pensado Para Sociólogos Subocupados) es la diferencia a la hora de elegir a los representantes políticos por parte de la población con gen activo. Según el análisis que realizó Abatah, el corrimiento hacia la derecha variaría entre uno a tres casilleros (ver cuadro).

Como en esta redacción también pasamos los 25 años y nos proclamamos como plurales, progres, copados y estamos en contra del monopolio a continuación te pasamos la posta:

20/6/11

Contrahegemonic Class Room*

La lucha por la imposición del sentido siempre ha sido clave en la historia de la humanidad. Verdades, imaginarios, mentiras y otras cosas se entremezclan cotidianamente en ese universo tan divertido de las significaciones. En este contexto, la gran virtud del capitalismo es presentarse sin descuidar su “lado oscuro de la luna”. Esto hasta hace poco. Porcentaje más, porcentaje menos de una renta agropecuaria hizo estallar los sentidos en mil pedazos. Hoy todo es cuestionable, a todo se le busca sacar “el velo ideológico”. En la producción del sentido se encuentra el campo de batalla. Y esta lucha simbólica llegó hasta los Class Room de Pro City, esto me rompe las bolas really.
En los ejemplos que siguen se demuestra como el autodenominado gobierno nacional y popular transó con las autoridades del Centro Universitario de Idiomas (CUI) para poner mensajes subliminales en su material de estudio, como parte de su estrategia contrahegemónica.

En el ejemplo 1, vemos claramente que la distribución de los items no son aleatorias y se busca inducir a los estudiantes a introducir en esa cadena significante en el pensamiento. Como complemento de esto -en el ejemplo número 2- vemos que ya se van al carajo con lo implicito y cómo cambió el material en el último año. 

Antes /Después


Sin embargo, en el ejemplo C, vemos como hasta a la contrahegemonia hegemónica se le escapa la tortuga. Luego de leer cuatro párrafos de una nota que hablaba sobre Antonio Gramsci, los “Buscadores de anécdota” interpretaron libremente que no solo a través de la predicación de la anécdota como praxis se cambian las cosas, sino que es fundamental presentar pelea en este tipo de boludeces.

Esta tan particular palabra genera que el cerebro complete sin dudar el resultado: el nombre de esta revista. Celebro tan sezgada, reduccionista y facilista lectura. A por ellos, no dejeis que elpaís sea Argenzuela!!!


*Por el Rabino Birdman, Licenciado en Todo por la Quedishu University in the Ñam