9/1/12

"Saltando las barreras", Gatonegro.
Recuerdo que de pibe mi viejo me llevaba a pasear en subte. Nos subíamos al primer vagón de la formación y viajábamos ida y vuelta durante un par de horas observando los viejos túneles de la línea A, en sus aún más antiguos vagones de madera (que hoy en día, después de 100 años, siguen de servicio con su particular olor a incienso). Supongo que lo que me marcó de la experiencia fue la simpleza de la idea de mi viejo, que al parecer no tenía un mango en esa época, lo que demuestra el poco valor que tiene el dinero en realidad. Podemos divertirnos simplemente siendo creativos.
Ya en la primaria hice mis primeros viajes sin él. A mis compañeros les gustaba pasar por debajo de los molinetes o girarlos un cachitito hacia atrás para crear un espacio que les permitiera pasar. No recuerdo que hubiera gente de seguridad en esos tiempos, solo estaban los cajeros que no hacían tanto al respecto. Así ahorrábamos un par de monedas para comprarnos alguna golosina extra, aunque también era divertido transgredir alguna que otra reglilla.
Los años fueron pasando y la seguridad se fue acrecentando (también me crecieron pelos púbicos). Un hombre más estaba controlando que la gente pagara sus pasajes. Pero yo era un cabeza dura, supongo, y no podía dejar esta actividad. Entonces me vi obligado a mejorar mis habilidades para llegar al andén gratuitamente, llámese desde aprender a elegir el momento oportuno para cruzar el molinete, hasta usar herramientas como boletos usados para actuar delante del vigilante y convencerlo visualmente que yo era un pasajero hecho y derecho. Pero no siempre me salía con la mía, muchas veces fui descubierto en mis acciones. Pero le aseguro lector de Quedishu? que uno va perdiendo la vergüenza, hasta llegar al punto de poder "ofenderme" y montarle un escena al segurata convenciéndolo que lo que había visto no era cierto, o simplemente pagaba mi pasaje, de ultima son 90 centavos. (comentario de un Q?: "como se nota q no pagas loco eh, sale $1,10")
Hoy en día hay "oficiales de la ley" y hasta mini-comisarías en las estaciones. No me cabe duda que esto se debe a alguna moneda que recibe la policía (Todos sabemos que "la Ley" juega para el equipo que le ponga la moneda.. ¿o no?). Pero esto no logra detenerme en mi actividad, es más, la enriquece severamente. Actualmente he llevado esta actividad también a los trenes donde sin duda es mucho mas fácil colar, y combinando entre los dos medios se pueden hacer grandes recorridos sin pelar moneda alguna. Viajar gratis por la ciudad. Hermoso deporte. ¡A saltar esas barreras!

Otros consejos para el colador subterráneo:
-Pasar debajo del molinete.
-Saltarlo deliberadamente usando los brazos de soporte a los lados. (Onda rango)
-Dar un gran paso por sobre el molinete y luego pasar la otra pierna. (Hay que ser alto)
-Aprovechar la salida de emergencia si no hay nadie de seguridad. Recordemos que se abre hacia afuera, también la podemos dejar abierta para que la aproveche algún otro pasajero que se avive.
-En algunas estaciones hay escaleras mecánicas q suben directamente de los andenes y bajar por ellas a contramano es una buena forma de evitar realizar la movida en los molinetes.
-Hasta podemos pagar con billetes de 2 o de 5 pesos cuando sabemos que el cajero no tiene monedas (osea siempre) y pedirle que nos deje pasar. No podrá negarse.
-También podemos bajar por los ascensores directamente al andén. En estación Catedral además lo podemos usar para entrar en las lineas A y E aprovechando que combinan(aporte de un Q? anónimo).

24/12/11

La persistencia de ser resistente

Lo enloquecía la espera. Gestos, onomatopeyas, miradas al reloj (o al celular). La gran ciudad lo depositaba en esa situación una y otra vez. Quiso en un momento de caos vehicular volar en una burbuja por encima de todos viendo al tiempo parar solo para los demás. No lo consiguió obviamente. Se burló hasta de él mismo falseando un freno personal mientas los demás pasaban a su lado. Indiferencia, miradas con insultos, miradas sin entender y risas generó.

Apostó por la persistencia: la instantaneidad de un segundo frenado quiso ser. Buscó, pensó, caminó. La reproductibilidad de una foto no lo convenció debido a una mala influencia marxista de antaño. El arte era la respuesta. Capturó, capturó, capturó con pinceles y hojas varias. No pudo jamás demostrar lo que le molestaba. La acción lo espera. Todo (o casi) de él depende.

Diegga
Publicado en Ahijuna N°34

24/10/11

Qué onda esto?



Este variopinto mosaico de imágenes es una pequeña muestra de algunos misterios, situaciones y hechos, que poblaron muestra mente durante los cinco días que estuvimos encerrados en nuestro estudio preparando la revista. Robots caninos soviéticos, finales de series de tv poco honestos, criaturas extrañas, lanzamiento de pato, minas dispuestas a hacer la revolución en toallón (con la excusa de que esas palabras riman). Todo tiene cabida en la cabeza de un Q?.

Ampliación cuadro 1:

Este pobre bauni fue utilizado como prueba piloto por mentes siniestras (más siniestras aún que los ideólogos de la campaña de Rodríguez Saa y el pequeño Ricardo Alfonsín) que vaya a saber que tipo de mascota querían. A continuación el video explicativo:



8/10/11

De cómo mandar cualquiera (y vivir de eso)

Rémi Gaillard es un tipo cualquiera. Francés de 36 años, ex trabajador en una zapatería en su ciudad natal, e hincha fanático del club de fútbol Montpellier. Educación formal, en una escuela del valle francés. Familia sin muchos sobresaltos, excepto sus tres hermanas que hacían las delicias de un programa para niños en las tardes de la teve pública gala. Gran jugador de fulbito en las canchas bajo la autopista que cruza Montpellier. Un tipo cualquiera, de un lugar cualquiera, en una época cualquiera. Pero, como le pasa a cualquier persona, un día fue despedido de su labor en ventas zapateras... y como le suele pasar a ciertas personas, redefinió su vida a partir de una situación límite.

Rémi Gaillard no es un tipo cualquiera. Desde 1999 viene inundando internet con sus videos, que fácilmente podrían ser confundidos con momentos oníricos Quedishu? Todo lo que pensamos en algún recóndito lugar de nuestra oscura mente, este tipo va y lo hace realidad. Y lo que no se nos ocurre, este tipo lo piensa, va y lo hace también. ¿Qué es lo que hace, con un amigo corriendo detrás con una cámara de mano? La dirección de su web lo dice todo, www.nimportequi.com (“no importa qué”). Y su lema, "C'est quoi en faisant n'importe qu'on devient n'importe qui" es la traducción Quedishu? aproximada de: "Es haciendo cualquier cosa, lo que te convierte en cualquiera"(*). Clarito, ¿no?edefinió su vida a partir de una situación límite.

Rémi Gaillard es un tipo que manda cualquiera. Es Mario Bros, con un karting por las calles francesas, revoleando bananas a los autos transeúntes. Es un rasta escondido en un ascensor. Es un murciélago colgado de un subte. Es Pac Man corriendo en un supermercado (¿será de los ocupas de Sanloré?). Es Neil Armstrong en el hoyo dieciocho. Es Tarzán y toda su arca de animales amigos en un zoo real. Es un colado en un partido de tenis, en una final de copa francesa de fútbol, en un partido de liga de rugby. Es uno de los mejores jugadores de fulbito filmado alguna vez. A fuerzas de mandadas cualquiera (*2), el tipo vive patrocinado. Si la realidad es como la pintan los fundadores de esta pequeña publicación (“La búsqueda de anécdota desarrolla una capacidad de intuición para reencontrarse con ella” -Q? Nro. 26, año 15- *3) , este tipo ya tiene seis sentidos. Los cinco de todo el mundo, más el nuevo encontrado y publicado en el reciente número de la “Nature”, el sentido Q?

Siendo este un texto en una publicación escrita, es complicado describir sus actividades. Pero para descubrir a Rémi lo mejor es verlo. Son invitados entonces a buscarlo en su página, en los sitios de videos online o en las web sociales. Consejo, comiencen con “The snail”, una situación que lo pinta de cuerpo entero al Q? perdido por Francia. Si usted es un Quedishu? como Rémi, no se arrepentirá.

Finalizando la pequeña reseña biográfica, hacemos un llamado a la solidaridad de la comunidad europea, pidiendo que extraditen a Rémi a nuestro país, ya que es un Q? perdido en el mundo. Acá te esperamos con los brazos abiertos, rodeados regocijantes de una sociedad que manda cualquiera constantemente.

Por Java, en Quedishu? 9

(*) Al poner “traducción Quedishu? aproximada”, nos cubrimos de cualquier tipo de queja idiomática al respecto, lo mismo corre a la vida previa al “nimportequi”. Desconocemos por completo la ubicación de los valles franceses, o del paradero de las tres hermanas de Rémi. Incluso no sabemos si tuvo hermanas. Ni hablar de saber si hay alguna canchita bajo la autopista de Montpellier. Siquiera si hay autopistas.

(*2) “Mandadas cualquiera” es una frase permitida por la RAE por ser un texto de la Q?

(*3) Q? Difícilmente llegue a publicar durante 15 años algo.

11/9/11

La anécdota en la educación: algunos lineamientos para el desarrollo de ñam

Hay diversas maneras de aprender. Hay diversas maneras de enseñar. La educación puede desarrollarse en ámbitos y momentos muy variados. Puede volverse una rutina tediosa y agobiante. O no. Siempre estará abierta la puerta al mundo en que todo Quedishu? se mueve como una Legrand en la mesa. Sí señores, hay un lugar para la anécdota en la escuela. Quién no ha recordado hasta las lágrimas algunos de esos momentos inolvidables de la secundaria (consúltese en el comité editor: “clase de rastafarismo” o “ponga”). No olvidemos la instancia de formación universitaria, donde siempre habrá espacios para momentos como el siguiente:

Docente: “… entonces cuando lleguen a una escuela pueden consultar con el E.O.E., para…”


Alumno: (en voz baja a la compañera de al lado) “ja! Eoe, salchichas con puré…”

Compañera: (mirada de incredulidad)

Docente: “querías agregar algo…?”

Alumno: “sí! Le decía que E.O.E me recuerda a EOE, salchichas con puré, jaja”

Docente, resto de los alumnos: silencio y miradas atónitas, excepto quien relata.

Pues bien, cuando el recorrido se acaba y uno llega del otro del mostrador –o del escritorio- la cosa presenta nuevas características. Pero la anécdota siempre está al acecho. Un buen Quedishu? sabrá aprovechar la oportunidad. Ejemplificaré.

Situación 1: residencia, aún estudiante del profesorado. Primera clase que debía dar junto a mi compañero de prácticas con todo lo que ello implica (nervios, inseguridad, ansiedad, etc .etc.). En la esquina del colegio el tufillo que indica que “algo va a pasar” –esta sensación podrá desarrollarse en otro artículo de limpieza, pero es una verdad científica- flotaba en el aire. Chicos y chicas vestidos con disfraces llamativos, bombos, porras de colores aplaudían y cantaban. Una vez esperando en el pasillo, fuera del aula, oímos de pronto un estruendoso ritmo de murga que comenzó a copar el aire. Justo el día en que quien suscribe daba su primera clase, quinto año hacía su “vuelta olímpica”. Dicho festejo se desarrollaba paseando por todos los pisos del colegio y, por supuesto, ingresando a cada uno de los salones. Desde ya, la mañana era larga, pero todo tenía que suceder cuando nosotros estábamos dando la clase.

Lo que sigue puedo resumirlo con la profesora que nos cedió el espacio de su clase para las prácticas apoyada de espaldas a la puerta y 20 pibes del otro lado forzando para entrar. Una vez adentro, papeles volando por el aire, chicas gritando y bailando murga arriba del escritorio y un pibe de anteojos negros y camiseta de Racing que tocaba el redoblante y con uno de los palillos me señalaba y me gritaba “Ey! no te olvides de decir lo que pasó en Ecuador eh?”. Ese día le hicieron el golpe a Correa. Una vez que salieron del aula la murga continuó sonando en el patio del colegio. De ese modo transcurrió nuestra primera clase.

Situación 2: primer día de clases como docente, ya con un curso a cargo. La clase era el lunes de 17:30 a 18:30. La semana anterior había sido feriado de carnaval, por lo que aún no habían tenido ningún lunes. Desde la dirección observaba a los chicos del curso con el que tenía. Se hizo la hora, sonó el timbre y mis ojos vieron que los chicos salían del aula, pero con las mochilas puestas. Como sabiendo a quién tenía enfrente (para otra futura nota queda flotando la percepción de la gente común cuando un Q? anda rondando, ¿hay algo que identifica a este grupo social?), la preceptora justo veía unos horarios y hablaba con otros docentes, por lo que no vio a los chicos salir ni escuchó con atención mi tímido y risueño “… me parece que se van…”. El timbre sonó, pero los chicos no volvieron del recreo. La directora llegó y me encontró en la dirección. Riendo señalé el aula y le dije: “se fueron”; incrédula miró al salón vacío de chicos y me respondió “no, ¿en serio?” y agarrándose la cabeza agregó “ ¡uh perdón! no les avisamos que hoy tenían que quedarse!”; a lo que no vacilé en responder “jajaja, no pasa nada, queda la anécdota”. Y así volví a mi hogar luego de mi no inicio profesional, pero con una nueva anécdota en mi haber.

Mi experiencia no es vasta aún, recién comienzo a desandar este camino de la enseñanza. Pero ya he aprendido la importancia de la anécdota. También vale como recurso didáctico, claro, quién no ha llevado Quedishu? para trabajar en el aula, o ha gritado en la primera clase, mientras saltaba con un puño en alto “arte, arte, arte, para liberarte”, invitando a los estudiantes que quisieran a hacer lo mismo. Para la segunda parte del año queda flotando la propuesta de tomar como objeto de estudio las superproducciones Q? que tienen como protagonista a Paulo. La idea es trabajar la saga completa. Para ese momento puede convocarse un panel de ñam para desarrollar junto a batah y beteh un debate en vivo.

Eso es todo amigos, no duden en dejarse llevar siempre y en todo momento por los vientos de la anécdota. Todas nuestras prácticas deben enmarcarse en nuestro proyecto superador: mandar cualquiera es el horizonte revolucionario que no debemos perder de vista. Salud.


Profesor Panck, en Q9