16/10/12

Estudios Q: Flavio de “Atorrantes”


Difícil, fue llevar a cabo la tarea de investigación que nos propusimos con el departamento de estudios sociológicos de la universidad de Mutah, para hacer un relevamiento de la influencia de personajes televisivos no antropomorfos sobre la juventud. Paradigma de la picardía roedora, Flavio, el recordado castor del entrañable programa televisivo “Atorrantes” fue el epicentro de nuestro objeto de estudio, ya que los distintos actores que gravitaron en torno a su influencia nos permitían vislumbrar de modo (más o menos) aproximado la verdadera richfgestalen de su presencia en los mass media. 

Un antecesor de Flavio según La ANJR  
Para cumplir nuestro objetivo sentimos que teníamos que comenzar indagando sobre el pasado más remoto de Flavio y conocer la pesada herencia cultural que soportó sobre su suave lomo, de manera que pudiésemos comprender los por qué, de su conducta y las manifestaciones que lo tuvieron como protagonista en los medios de comunicación de la década de los noventa. Hecho sintomático y premonitorio de tensiones sociales que por aquel entonces solo eran un esbozo de la pugna de voluntades que hoy presenciamos día a día. 

Iremos presentando en sucesivos números distintos aspectos de la historia y la significación de Flavio para los distintos sectores de la sociedad y los jóvenes en particular. Para hacerlo de manera más clara  y ordenada decidimos, por un lado divididir las entregas por ejes temáticos y por otro  lado adoptar un orden cronológico lineal. 

1. La “polaridad de paletas” como ícono de la sexualidad.

Así como las Venus prehistóricas eran el símbolo de la maternidad y la seducción femenina, el culto al tamaño exagerado de las paletas del castor cumplió una función similar durante el primer período del hippismo de los años sesenta hasta el yuppismo cool de los años ochenta. Sin embargo, pudimos comprobar que esta significación se encuentra firmemente enraizada en un período histórico tanto más anterior al que creía la comunidad científica ( con especial enfásis la denominada “Escuela de Ranelagh”). El período al que nos estamos refiriendo es mediados del siglo XVII, época en que en el norte de América, precisamente en lo que hoy se conoce como Canadá, se libraron las “Guerras de los castores”. Este conflicto bélico, que tuvo como protagonistas al pueblo nativo Iroqués enfrentado con los colonos franceses, por disputarse el mercado de las pieles, fue el principal disparador de la cadena de asociaciones que desembocarían en el ascenso de valor totémico de las paletas de castor.

La forma sintética de dicha cadena puede expresarse como: piel de castor - mercado - conflicto armado - mortalidad - fertilidad - paleta de castor. Es interesante  notar ciertas características de esta construcción simbólica, como su carácter circular y la contradicción de términos (mortalidad-fertilidad). Cabe destacar que en la fase de natalidad cobran singular importancia los castores de gran paleta* , ya que estas se aprovechaban, para la construcción de elementos cortantes que servían para la práctica de las primeras cesáreas de las que se tiene noticia en esa región del continente.  Obviamente que el aumento de partos fue inversamente proporcional a la merma de la población de estos roedores.  Conociendo este contexto podemos comenzar a reconstruir cómo se constituyó la población castora de America del Sur, entre la cual se encontrarían los antepasados familiares de Flavio.

Lic. Nutria Varela, Jefa del Departamento 
de Investigaciones Sociológicas 
de la Universidad de Mutah,Uganda

*Ver el excelente trabajo de George B. Teh, Big paletted brown beavers, Toronto, University of Toronto Press, 1988


11/8/12

El sobrino de Freud

"A ver si lo ves y te curtis" es la
frase que suele utilizar el director
The Century Of The Self - el siglo del uno mismo - es una miniserie documental de tres partes para la televisión, producida por la BBC y dirigida por Adam Curtis. La propuesta es mostrar de que manera fueron leídas y utilizadas las ideas del psicoanálisis en el siglo 20 por ciertos sectores, como la industria de bienes de consumo, las clases dirigentes y el ejército.

Como punto de partida, Curtis nos introduce a la figura de Edward Barnays,  un sobrino de Sigmund Freud radicado en los Estados Unidos, que en los años 20 se desempeñaba como agente de prensa. Barnays,  pionero de lo que él bautizó y desarrolló como “Relaciones Públicas”, en el sentido que hoy conocemos, fue clave para reformular el modo en que las empresas comenzaron a vincularse con los consumidores de principios del siglo XX.


Luego de leer la obra de su tío, quedó convencido de que las masas eran irracionales; la conducta humana estaba subordinada a la satisfacción de deseos primitivos que yacían en el subconsciente de los individuos. Consideró que si se manejaba la información de manera adecuada, vinculandola a esos deseos, las multitudes podían ser controladas. La manera más eficaz de vender un producto por lo tanto era apelar a lo emocional. Si que las mujeres fumen en público era considerado tabú por la sociedad de esa época, las ganancias de los tabacaleros podían incrementarse asignandolé un valor simbólico a aquel acto: un cigarrillo entre los dedos de una mujer era una “antorcha de libertad” que desafiaba prejuicios y límites impuestos por el machismo.

Esta nueva manera de pensar el mercado    hizó un aporte fundamental para dar forma a la nueva sociedad de consumo moderna posibilitando el pasaje entre una “cultura de la necesidad”, en donde se vendían los prodcutos en términos de durabilidad y utilidad, a una “cultura del deseo”, donde tener la última novedad más alla de la obsolescencia o no de los objetos, se convierte en el comportamiento que las empresas van preferir e instalar en los consumidores.

Es interesante ver en el documental, cómo los modos de control que desarrollan las empresas u otras corporaciones, no son en modo alguno arbitrarios sino que responden a planteos que se presumen racionales y metodologías proyectuales donde los objetivos, análisis, estrategias y aplicaciones son instrumentos delineados con frialdad.

Si actualmente está o ha estado expuesto a la publicidad por períodos prolongados de tiempo, es altamente recomendable el visionado de esta obra. Puede encontrarla, en diferentes calidades de imagen, tanto en YouTube como en Vimeo.com

Por X en Quedishu? 11

1/7/12

L´anima al diavolo


Son tantas las imágenes que es muy difícil quedarse con una. Lágrimas, caras de desconcierto, miradas al suelo, acusaciones cruzadas, retornos épicos. Todo eso y mucho más dejó el primer año de River en la B Nacional. Hoy la cosa ya está terminada, hace unos días el (ex) glorioso equipo que supo contar entre sus filas a grandes jugadores como Francescoli, Labruna, Carrizo (Amadeo, claro, no hablaba de Juan Pablo); volvió a la Primera División de la mano de Almeyda y su tropa de leones.

¿Dónde podríamos situar un inicio, un comienzo o un punto de quiebre y no retorno en ese tobogán increíblemente cómico que llevó al club de Núñez a los torneos de Ascenso? Si uno tuviera que pensar momentos podría decir más de uno: haber finalizado último en 2008 tal vez; formar un equipo peor que otro en los torneos siguientes quizás; la derrota en el superclásico de 2011 probablemente; el temor, el miedo que se apoderó de hinchas y jugadores en las fechas finales que definían su permanencia, posiblemente. 

La cuestión es que River se fue a la B hermano. Sí, esa noticia que generó el eterno “cómo? Quién se fue?” detrás de una frazada, o cataratas de sms, llamadas y charlas de feis aquel frío 26 de junio de 2011, era verdad. Nos pellizcábamos. Algunos fueron más incrédulos, otros nunca dejamos de confiar en que lo lograrían, en que demostrarían a la hora de la verdad más verdadera su temple histórica y que iban a irse. La cuestión es que todos, ese día, aunque sea un poquito, no lo pudimos creer. Los jugadores de Belgrano, que comenzaron perdiendo 1 a 0 el partido que luego empataron, que temblaron cuando Bordagaray tomó la pelota y desafió al mundo estrellando el tiro libre en la barrera; festejaban temerosamente en medio de un gashinero mudo y destrozado por sus propios hinchas. 

Atilio, aquel que comenzó a relatar para contar historias liiiinnnndaaaas ya se había quedado afónico de denunciar entre lágrimas a las “rrrrrrrratas (que) mandaron a riveeeer a la beeeee” y los “ssssátrapas” que “hicieron mierrrrda a rrriiiveeeer” y de decirle a Daniel “qué soberbio fuiste!!!”, en un relato mitad épico, mitad surrealista. “La guerra civil de River”, según el incomparable Lito, mostraba al mundo su batalla más sangrienta. River se convertía en un equipo del ascenso ante su propio público. Todo era drama. Todo era un pozo negro del que parecía imposible salir. Si hasta un grupo de hinchas propuso que River no usara sus colores en el ascenso, si no que el rojo fuese cambiado por negro. Como un modo de no dejar registro de la humillación. Como una manera de negar la historia del club.

El beto poniendo la buena onda de siempre
Volvamos unos día atrás. Fecha 19 del Clausura ´11. De nuevo cancha de River. El local, en franca caída libre, recibe a Lanús. El peor escenario que podía pasarle al club se le presentaba en el camino: dependía de sí y de nadie más, ganando evitaba cualquier especulación con una promoción. Vale la pena la redundancia: ganando de local contra Lanús se aseguraban su permanencia en Primera. 90 minutos después el equipo se retira derrotado 2-1 entre insultos y amenazas de sus simpatizantes. Diario Perfil tituló al día siguiente “A la promoción con la hinchada en contra”. Y cómo olvidar también la semana de la promoción. Nervios, temores, miedos, especulaciones, esperanzas –pocas-. De repente el 2-0 pirata. Y la locura. Hinchas encapuchados corriendo alocados a amenazar jugadores en pleno campo de juego: “PONGAN”. “¿Le hacen eso a jugadores contrarios? Qué locura, así no se ganan los partidos”; diría una mamá asombrada; “no ma, golpean e insultan a los jugadores propios”, responde el hijo. Todo eso y más pasó en esa semana. O qué, ¿ya se olvidaron? Todavía flota la imagen de un anémico Alonso convocando una conferencia de prensa para decir vaya uno a saber qué. En qué andará el Beto. Un saludo.

Y empezó el Nacional y se sucedieron los partidos. Y llegó el glorioso “vos sos de la B” de Deportivo Merlo, y el lacrimoso festejo de Funes Mori quitándose la camiseta y revoleándola al aire en el agónico y emotivo empate con Defensa y Justicia en cancha de San Lorenzo. Fechas más tarde llegó el heroico triunfo de Boca (Unidos, de Corrientes) sobre River, la noche antes de que Boca (Juniors) conquistara el campeonato de Primera División de manera invicta. Llegó el verano y más refuerzos también: al Chori (insultado la mitad de los partidos, más o menos) y Cavenaghi (sacado en el entretiempo del partido definitorio, la última fecha en el gashinero), se sumó una estrella a la altura de semejante torneo que afrontaban los de Núñez: David Trezeguet (un jugador que considera igual de difícil jugar con Deportivo Merlo que contra el Real Madrid). La cosa parecía que iba a estar liquidada mínimo 3 fechas antes del final, y con galera y bastón. La historia así lo indicaba. Meses después, en el segundo tiempo del último partido, contra Alte. Brown, de local, con un gol en claro orsai, River se aseguraba su gloriosa y ansiada vuelta a Primera.

Plateísta emocionado por vencer a su ex ídolo Ogro Fabbiani
La cuestión es que el año pasó. Pasaron los convulsionados meses del “como a los naaaazis, les va a pasaaaar!!!”. Todos parecieron acostumbrarse, aceptar y naturalizar  tanta miseria. La imagen de un hincha llorando en el triunfo 2-0 de local ante Indepte. Rivadavia es muestra irrefutable de ello. Si lo viera el pobre Labruna. Y ahí todavía se ve al pelado Almeyda decir que el torneo de ascenso era más difícil que el calcio italiano. Aún nos asqueamos con el culo de Ponzio sangrando, metáfora perfecta de un año rojo sobre pantalón blanco. Aún los hinchas siguen esquivando víboras para conseguir una entrada en el fascinante mundo de Farinella. Pero bueno, River volvió y ya es nuevamente un equipo de Primera División. Las anécdotas, las horas de risas y las alegrías que brindaron a millones de personas será una deuda difícil de saldar para todos nosotros. Si hasta llegamos a creer que sin darnos cuenta habíamos vendido el alma al diablo.

Pero hay algunas cosas que quedarán, sobre todo una marca que no podrá ser borrada ya nunca más: riBer. Bienvenido entonces riBer, de corazón, no imaginás cuánto vamos a recordar este glorioso año. Y ahora, a sumar y sumar y sumar. Arrancan con cero de promedio. Tanta gloria sólo puede superarse de una sola forma. Aún te creo capaz de hacerlo.

El más Bacán

27/6/12

Quedishu? No lanza la “Agencia de Noticias Julio Ricardo”

(Balvanera – 27 de junio de 2012) El multimedios Quedishu? Group no anuncia el lanzamiento de su nuevo emprendimiento, la Agencia de Noticias Julio Ricardo (ANJR). Sin ninguna inspiración en el genio de los comentarios de Fútbol Para Todos, el proyecto apuesta a representar las noticias desde la lógica JR, dar vuelta lo noticioso en el acto de redacción a modo de agradecimiento eterno por momentos inolvidables como “NO HUBO MANO DE MARINO” y su último hit “NO HAY CARGA AL ARQUERO DE SAN JUAN”.

NO HUBO HOMENAJE DE QUEDISHU?
“Este no lanzamiento es un homenaje a JR que nos da magia pura todas las semanas. Ahora que hay receso del torneo, vimos el momento ideal para ir en la búsqueda de inversores que apuesten por este proyecto transformador en las formas de comunicar actual”, comentó El Más Bacán, Subcomandante y Ministro del Área de Lobby en Quedishu?

La lógica es clara, a continuación tres ejemplos para que se entienda la forma de comunicar de la ANJR. 

  1. NO HUBO PARO DE LA CGT! NO HUBO ENFRENTAMIENTO DE MOYANO CON CRISTINA!
  2.  NO HUBO PARTIDO DE IDA DE LA FINAL DE LA COPA LIBERTADORES!
  3.  NO HUBO GOLPE DE ESTADO A LUGO!

Para el próximo semestre se esperan inversiones en: transmisiones radiales completamente JR, revistas de fútbol JR, obras de teatro de la vida de JR y merchandising JR.

Contacto para inversores: quedishu@gmail.com

26/6/12

De intervencionistas y pirómanos

Preludio 
La oscuridad tentada por faroles de poco alcance los vigilaba y a la vez era su principal aliado. El tiempo cronometrado era el complemento perfecto para la soledad de otros humanos. Y ahí se encontraban otra vez, viendo un hermoso transporte que ni en 80 años podrían comprar. Brillante, radiante, sin stereo a la vista (obviamente). Pero eso no importaba, lo importante –como en todo caso de posesión- era lo externo. El molde estaba, la pintura también, pero esa etapa todavía no era la correcta aún según sus ideales. “Tu hermoso auto es parte del espacio público ¿Por qué no haríamos un grafitti en él?”. Esa fue la tarjeta en forma de presentación.

Se retiraron lentamente, intervinieron un paredón de una vía cercana y hablaron de un viejo partido polémico entre todos. Hasta que de repente ¡BUM! Se miraron sin entender nada. Sus ojos se abrieron mucho más al reiterarse las explosiones. La intuición los hizo correr a observar lo incomprensible: una fila de autos ardía en una calle alejada de Pro City. No lo entendían, no entraba en sus cabezas, no les pareció algo casual.

Arte y espacio público ¿Un olvidado?
Las calles hablan, las paredes manifiestan lo que ciertos actores –aerosol en mano- intentar visibilizar ante una asimetría estructural de imposición del sentido. Desde hace unos años que tengo bollando en el área una idea sin saber cómo plasmarla muy bien en una hoja (más precisamente el preludio). Está claro que no me siento un goleador en el teclado, pero el tema del respeto o no del espacio público es algo que es interesante repensar, si bien ya hay mucho escrito sobre la intervención urbana de grafittis, tags, murales, etc. Entender la lógica de quién decide intervenir. Y el razonamiento es fácil “lo hago”. 

Un integrante de esta redacción al ser consultado sobre qué busca a la hora de realizar un grafitti aseguró que: “me interesa que tenga exposición de día, de noche y que dure el máximo tiempo posible”. Sin embargo, pareciera no haber una lógica clara a la hora del respeto. “No hacer lo que no le gusta al otro”, podría ser un principio. Pero pintar una persiana de un local, nunca le va a gustar al señor de una PyME. Tampoco a las señoras paquetas que viajan en el tren del norte- que es de “todos”- por lo que debería respetarse la modalidad que el concesionario brinda en virtud del poder que nuestra delegación ciudadana otorga.

Sin embargo, hay un medio de transporte –meramente privado- que se respeta y comúnmente “zafa” del arte del grafitti o la falta de respeto, según como uno lo mire. Me refiero a los automóviles. Obviamente dejar el auto en la calle implica muchas cosas que pueden suceder, desde un raspón al robo del activo. Pero ¿por qué se respeta? “Es un ataque directo a la persona eso”, es una de las respuestas que pude recolectar. Ataque o no, los códigos implícitos son los que ordenan la sociedad sin necesidad de pensar legalmente. Esta aseveración me da una respuesta parcial al por qué, sin embargo -como todo usos y costumbres- pueden ser dinámicos y transformarse. No siempre se grafitearon los trenes.


Post scríptum
“El lujo es vulgaridad dijo y me conquistó”, reza clásico tema de los redondos. Combatir el lujo puede ser una forma de manifestarse en contra del sistema. El que haya visto la película “Los edukadores” (Die Fetten Jahre sind vorbei: 2004) relacionará esto con la praxis llevada a cabo por los protagonistas del film, desordenar las cosas en mansiones con el romántico mensaje “Los años de abundancia han pasado” (La traducción del título es esa). Ficción y romanticismo se llevan de maravillas, lo que genera necesariamente que la realidad sea más cruda. En este contexto, parece que hay dos grupos de anarcos en Pro City -que se reirían de esta nota- se adjudican el incendio de 50 autos de lujo. Este tipo de intervención destructiva contra la propiedad privada obviamente es catalogada de terrorista, vandalista, o simplemente como piromanía. Los argumentos son poco claros. La acción es definitivamente concreta aunque se dude de la autoría. La idea originaria de este relato quedó condenada al ocaso para reinventarse.


Cráneo Candente
(Publicado   en Quedishu? 11)