
Los Piojos me dicen que lo traiga a Pappo porque querían llevarlo al Luna Park. “Llamalo, que a vos te da bola…porque es bravo”, me dicen. Perfecto. Vamos a la quinta, ensayamos, todo muy lindo. Llegamos al Luna Park y ya cuando bajó al camarín vemos un masajista y Pappo le dice: “Que olor a menta, loco ¿Sirve para la pija eso?”. Sube al escenario y ¡se le empieza a poner la pija dura! Termina de tocar y ya con un champancito encima estaba medio desconchado. Baja al camarín de los pibes y se encuentra con una mesa larga con todas las esposas de ellos sentadas. Y manda: “¿A ver cuál de todas estas putas me va a tirar la goma?”. Ahí lo agarré y le dije: “Carpo, vámonos ya de acá”. ¡Él pensaba que eran todas groupies! (Omar Mollo)
Se cuenta que, a principios de los 90, Pappo estaba saliendo con una chica que vivía sola con su bebé. Ella trataba de ser muy cuidadosa con eso y cuando él se quedaba a dormir trataba de que no se hiciera mucho ruido para no despertar a la criatura. Una noche, después de la rutina sexual, Pappo se levantó urgido para ir al baño y ella le pidió que no, que no pasara por la habitación de la chiquita porque la iba a despertar. Pappo entonces enfiló para la cocina y orinó directamente en la bacha de la pileta. Cuando lo vio, la chica quería matarlo. Sin inmutarse, Pappo le dijo: “En el horno te dejé algo más”. (Anónima)
Cráneo Candente
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